La cirugía bariátrica de revisión es una intervención quirúrgica secundaria que se realiza después de una operación previa de obesidad cuando el paciente presenta recuperación del peso perdido, pérdida de peso insuficiente, complicaciones o problemas metabólicos o gastrointestinales de nueva aparición. Esta definición abarca la reevaluación quirúrgica de los problemas que surgen tras procedimientos bariátricos y metabólicos primarios como la gastrectomía en manga (sleeve), el bypass gástrico en Y de Roux (RYGB), el bypass gástrico de una anastomosis (OAGB/mini bypass), la banda gástrica ajustable y las intervenciones endoscópicas. La revisión no es una subcategoría de la cirugía bariátrica, sino una continuación clínicamente definida y basada en la evidencia. Condiciones clínicas como los cambios en el eje de las incretinas, la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE), las úlceras marginales, la malnutrición y el síndrome de dumping conforman el marco médico de las indicaciones de revisión.
A escala global, el Informe 2023 del Registro Global de la IFSO (International Federation for the Surgery of Obesity and Metabolic Disorders) señala que aproximadamente el 10–15 % de los casos bariátricos son procedimientos de revisión, y que la conversión de la gastrectomía en manga al bypass gástrico en Y de Roux es el tipo de revisión que se realiza con mayor frecuencia [1]. La declaración conjunta ASMBS–IFSO de 2022, al ampliar las indicaciones de la cirugía bariátrica, también posicionó la revisión como una opción de tratamiento basada en la evidencia [2]. Los datos a 5 años del ensayo STAMPEDE demuestran la eficacia a largo plazo de la cirugía metabólica sobre la diabetes tipo 2 [5], mientras que estudios de seguimiento como SLEEVEPASS documentan el comportamiento a largo plazo del sleeve y el bypass —y, por tanto, los escenarios en los que la revisión puede llegar a ser necesaria. En conjunto, estos datos muestran que la revisión no es un indicador de fracaso, sino un reflejo clínico de la naturaleza crónica de la obesidad y de la respuesta biológica individual.
La cirugía bariátrica de revisión es una intervención quirúrgica secundaria que se realiza cuando un procedimiento primario de obesidad no alcanza el resultado clínico deseado o desarrolla efectos no deseados con el tiempo. El objetivo es corregir una respuesta clínica insuficiente, resolver una complicación o reestructurar la anatomía en función de un nuevo objetivo metabólico. Técnicamente, la revisión requiere un tiempo quirúrgico más prolongado, conlleva un mayor riesgo de complicaciones, exige una evaluación preoperatoria más amplia y una planificación multidisciplinaria más meticulosa. En general se realiza mediante abordaje laparoscópico o robótico; las adherencias y los cambios anatómicos derivados de la cirugía previa obligan a mantener flexibilidad en las decisiones intraoperatorias.
Diferencias respecto a la Cirugía Bariátrica Primaria
La revisión se diferencia de la cirugía primaria en varios aspectos críticos. Primero, las adherencias intraabdominales —como la adherencia del lóbulo izquierdo del hígado al estómago, la adherencia del epiplón a líneas de grapado previas o la fijación de asas intestinales a la pelvis— prolongan de manera significativa el tiempo de disección. Segundo, los cambios anatómicos: un estómago dilatado tras la gastrectomía en manga, una bolsa o estoma ampliados tras el bypass, o una cápsula fibrótica tras una banda, crean dificultades propias de cada técnica. Tercero, las líneas de grapado previas pueden haber alterado la irrigación regional y la durabilidad del tejido; por ello, la ubicación de nuevas líneas de grapado requiere un juicio quirúrgico específico. Cuarto, el historial nutricional del paciente y las reservas de micronutrientes son diferentes, lo que incrementa la necesidad de optimización preoperatoria. Quinto, las expectativas del paciente tienen una mayor carga psicológica y deben equilibrarse con una hoja de ruta realista.
Indicaciones de Revisión — Tres Categorías Principales
Las indicaciones de revisión se clasifican generalmente en tres grandes categorías:
Pérdida de peso insuficiente: Pérdida de exceso de peso (EWL) inferior al 50 % durante los primeros 18–24 meses posteriores a la cirugía primaria. Las expectativas metabólicas no se cumplen y las enfermedades asociadas muestran solo una mejoría parcial.
Recuperación del peso (weight regain): Recuperación del 15–25 % o más del peso corporal total tras alcanzar el peso mínimo. El mecanismo suele ser una combinación de dilatación anatómica, recaídas conductuales y adaptaciones hormonales.
Complicación o problema funcional: Cuadros clínicos como ERGE de nueva aparición, estenosis anastomótica, secuela de fuga, fístula crónica, úlcera marginal, malnutrición avanzada, síndrome de dumping e hipoglucemia reactiva. En este grupo, la decisión de revisión puede ser independiente del peso; el objetivo es restaurar la calidad de vida y la seguridad.
Cada procedimiento bariátrico tiene sus propios problemas de aparición tardía y, por tanto, sus propios escenarios de revisión. La planificación de la revisión comienza con la pregunta: "¿Después de qué intervención y para qué problema?"
Revisión tras Gastrectomía en Manga (Sleeve)
La necesidad de revisión tras la gastrectomía en manga puede surgir por un estómago residual dilatado o voluminoso, ERGE de nueva aparición o en empeoramiento, pérdida de peso insuficiente o recuperación del peso. En la literatura, la tasa de revisión tras gastrectomía en manga se sitúa aproximadamente entre el 5–25 %, según la duración del seguimiento y la selección de pacientes [3][4]. Los escenarios clínicos dominantes son:
Escenario dominado por ERGE: Cuando se desarrolla reflujo, esofagitis o esófago de Barrett resistentes al tratamiento médico, la conversión del sleeve al bypass gástrico en Y de Roux es el abordaje preferido.
Escenario dominado por el peso: Cuando predomina la pérdida de peso insuficiente o la recuperación del peso, las opciones incluyen el bypass gástrico en Y de Roux, el SADI-S (bypass duodeno-ileal de una anastomosis con manga gástrica) o, en casos seleccionados, el resleeve.
Revisión tras Bypass Gástrico (RYGB)
Las causas de revisión tras el bypass gástrico en Y de Roux incluyen bolsa gástrica o estoma gastroyeyunal ampliados, úlcera marginal, hernia interna, dumping significativo, hipoglucemia reactiva y malnutrición. Las opciones varían según el tipo de problema:
En caso de bolsa o estoma ampliados puede considerarse como primer paso la reducción endoscópica (TORe — transoral outlet reduction).
Ante pérdida de peso insuficiente o recuperación del peso puede plantearse la distalización (reconfiguración de las longitudes de las asas alimentaria y biliopancreática) o la conversión a SADI-S.
Cuando predominan el dumping y la hipoglucemia reactiva, la reconstrucción quirúrgica en casos seleccionados se considera después de haber agotado las terapias nutricionales y médicas.
Revisión tras Mini Bypass Gástrico (OAGB)
Los problemas más frecuentes tras el mini bypass gástrico son el reflujo biliar, la malnutrición significativa y la pérdida de peso insuficiente. La conversión a configuración en Y de Roux es la solución clásica cuando predomina el reflujo biliar. En casos en los que predomina la malnutrición pueden aplicarse procedimientos de ajuste fino, como el acortamiento de la longitud del asa biliopancreática. Para la pérdida de peso insuficiente se desarrolla un plan de revisión individualizado tras la evaluación anatómica y conductual.
Revisión tras Banda Gástrica Ajustable
Aunque la banda gástrica ajustable está hoy prácticamente en desuso, los pacientes con una banda colocada en el pasado pueden seguir siendo candidatos a revisión. Las causas más frecuentes incluyen el deslizamiento de la banda (slippage), la erosión a la pared gástrica, las complicaciones del port y la pérdida de peso insuficiente. El abordaje estándar consiste en la retirada de la banda seguida, como segundo paso, de gastrectomía en manga o bypass gástrico. Ambas etapas pueden planificarse en una sola sesión o en dos sesiones separadas con un intervalo definido; la decisión se basa en la anatomía y el perfil de riesgo del paciente.
Transición Quirúrgica tras Balón Intragástrico
El balón intragástrico es un procedimiento endoscópico y temporal, por lo que técnicamente no se considera una "revisión", sino una continuación del recorrido del paciente. Si tras la retirada del balón no se ha alcanzado el objetivo de pérdida de peso o ha ocurrido recuperación del peso, el paciente es reevaluado para una cirugía bariátrica primaria. La planificación se desarrolla como si se tratara de una primera cirugía bariátrica, si bien las observaciones conductuales obtenidas durante el proceso del balón contribuyen a la toma de decisiones clínicas.
La técnica de revisión se individualiza en función de la cirugía inicial del paciente, la trayectoria de peso, las comorbilidades, los hallazgos anatómicos y las expectativas. No existe una única "revisión estándar"; cada caso se resuelve dentro de su propia ecuación clínica.
Conversión Sleeve → Bypass Gástrico
Es el tipo de revisión que se realiza con mayor frecuencia y constituye una opción sólida especialmente en casos en los que coexisten la ERGE y la recuperación del peso. La conversión implica el remodelado de una parte del sleeve, la creación de una pequeña bolsa gástrica y la realización de una reconstrucción en Y de Roux. Estudios publicados en la literatura describen una reducción significativa de los síntomas de ERGE y una pérdida de peso adicional media del 15–25 % del peso corporal total (TBWL) a los 2 años de seguimiento tras esta conversión [3][4].
Sleeve → SADI-S / Cruce Duodenal
En pacientes con IMC elevado (> 45), diabetes tipo 2 resistente y síndrome metabólico significativo, el SADI-S o la derivación biliopancreática con cruce duodenal aportan un efecto metabólico potente. Estos procedimientos implican una mayor malabsorción; el seguimiento de micronutrientes y la adherencia a largo plazo son de importancia crítica.
Resleeve (Re-Gastrectomía en Manga)
Puede considerarse en pacientes seleccionados con anatomía de sleeve dilatado, sin ERGE y que han agotado las opciones no quirúrgicas. Es un abordaje controvertido en la literatura internacional, tiene un rango de indicación estrecho y, en general, no se recomienda en presencia de ERGE.
Reducción de Bolsa/Estoma del Bypass (Endoscópica o Quirúrgica)
Cuando se identifica una bolsa o estoma ampliados tras el bypass gástrico, los métodos endoscópicos de revisión —sistemas de sutura endoscópica como OverStitch o TORe— se consideran como primer paso. Estos abordajes son menos invasivos y pueden proporcionar una pérdida de peso significativa en grupos de pacientes adecuados. Cuando los métodos endoscópicos resultan insuficientes o el problema anatómico es más amplio, se plantea la revisión quirúrgica laparoscópica.
Retirada de Banda y Cirugía Secundaria
La retirada de la banda gástrica ajustable y la gastrectomía en manga o el bypass gástrico como segunda etapa constituyen la hoja de ruta clásica de la revisión tras banding. La elección entre una planificación en una o dos etapas se basa en la presencia de erosión de la banda, la calidad tisular local y el estado general del paciente.
Reversión (Reversal)
La reversión consiste en el restablecimiento de la anatomía del bypass hacia una continuidad intestinal próxima a la normal. Es un procedimiento poco frecuente, pero puede ser necesario en casos de malnutrición avanzada, dumping incontrolable o complicaciones no manejables. Es técnicamente exigente y se realiza en centros experimentados, en casos seleccionados.
Es importante cerrar esta sección con el siguiente mensaje: en la revisión, la solución quirúrgica adecuada para el problema adecuado es esencial. No existe algo así como "una única revisión"; la revisión es un plan diseñado a la medida de la anatomía, el cuadro clínico y los objetivos de cada paciente.
La decisión de revisión es el resultado de una evaluación multidimensional que contempla el peso, la anatomía, las comorbilidades, los factores conductuales y la motivación. En la valoración del candidato se analizan en conjunto los siguientes parámetros:
Trayectoria de IMC: Valores de IMC preoperatorio, mínimo alcanzado y actual. Tasa y ritmo de recuperación del peso.
Tiempo transcurrido desde la cirugía primaria: En general, se considera un seguimiento mínimo de 18–24 meses; las decisiones de revisión tomadas en fases tempranas pueden carecer de base clínica suficiente por una adaptación conductual incompleta.
Estado de las comorbilidades: Diabetes tipo 2, ERGE, apnea obstructiva del sueño, hipertensión, hiperlipidemia.
Adaptación psicológica y estilo de vida: Patrones de conducta alimentaria, mecanismos de afrontamiento del estrés, hábitos de actividad física.
Estado nutricional: Parámetros como albúmina, prealbúmina, vitamina B12, vitamina D, hierro, folato y calcio.
Detalles de la cirugía previa: Informe técnico de la primera cirugía, hallazgos intraoperatorios, antecedentes de complicaciones — y, siempre que sea posible, la nota operatoria original.
Expectativas y motivación del paciente: Objetivos realistas, adherencia al seguimiento a largo plazo, disposición a realizar cambios en el estilo de vida.
Entre las contraindicaciones figuran los trastornos activos de la conducta alimentaria no tratados, la enfermedad psiquiátrica grave descompensada, la malnutrición avanzada y la ausencia de un ensayo sistemático de opciones no quirúrgicas. El apoyo del estilo de vida, el seguimiento con un dietista-nutricionista con experiencia en cirugía bariátrica y, cuando sea necesario, la intervención psicológica/psiquiátrica deben haberse intentado antes de la cirugía. La revisión es una decisión clínica que entra en consideración únicamente una vez que las opciones médicas y conductuales se han agotado de manera seria.
El proceso de revisión consta de una evaluación previa multidisciplinaria, una preparación preoperatoria meticulosa, una fase quirúrgica técnicamente exigente y un seguimiento postoperatorio temprano cuidadoso. Cada etapa requiere mayor atención que en la cirugía primaria.
Evaluación Previa (Multidisciplinaria)
La evaluación previa a la revisión incluye generalmente: endoscopia digestiva alta, tránsito esofagogastroduodenal con bario y/o imagen transversal (TC para mapeo anatómico), hemograma completo, pruebas de función hepática y renal, panel completo de vitaminas y minerales, HbA1c, perfil lipídico, pruebas de función tiroidea, evaluación cardiopulmonar, cribado de apnea del sueño y consultas con un dietista-nutricionista con experiencia en cirugía bariátrica y con un psicólogo. La obtención del informe operatorio previo es crítica, ya que aclara la ubicación de las líneas de grapado, las longitudes de las asas y las complicaciones intraoperatorias, y orienta directamente la planificación quirúrgica.
Preparación Preoperatoria
La práctica preoperatoria estándar incluye una dieta para reducir el hígado de 2–4 semanas; no obstante, dado que en pacientes con sleeve o bypass previos la esteatosis hepática suele estar ya reducida, esta duración puede individualizarse. Las deficiencias de micronutrientes —especialmente vitamina B12, hierro, vitamina D y folato— se corrigen antes de la cirugía. En los pacientes con ERGE se optimiza el tratamiento con inhibidores de la bomba de protones (IBP); si existe esofagitis activa, se espera su resolución. El abandono del tabaco es particularmente importante, ya que reduce el riesgo de úlcera marginal y de fuga anastomótica.
Técnica Quirúrgica
La cirugía de revisión se realiza en la gran mayoría de los casos por vía laparoscópica o robótica. La cirugía abierta se reserva hoy únicamente para casos seleccionados en los que la laparoscopia no es técnicamente viable. La adhesiólisis requiere un tiempo adicional considerable respecto a la cirugía primaria y los tejidos pueden ser más frágiles. El tiempo quirúrgico suele ser de 30–60 minutos más largo que en la cirugía primaria, aunque esta duración varía entre pacientes. Las decisiones sobre las líneas de grapado son de importancia crítica: se prefieren disposiciones que eviten, en la medida de lo posible, la superposición con líneas de grapado previas y que preserven la irrigación. Cuando es necesario, se utilizan endoscopia intraoperatoria, pruebas de estanqueidad y evaluación de perfusión con verde de indocianina.
Estancia Hospitalaria y Periodo Postoperatorio Temprano
La estancia hospitalaria tras la revisión suele ser de 3–5 días; puede ser aproximadamente 1 día más larga que tras la cirugía primaria. Dado que el riesgo de fuga es mayor que en la cirugía primaria, los protocolos de realimentación temprana se inician con mayor prudencia. El control del drenaje se realiza de forma rutinaria; se monitorizan el aspecto, el volumen y las propiedades bioquímicas del líquido de drenaje. En pacientes seleccionados puede realizarse un cribado precoz de fuga mediante imagen con contraste. La profilaxis tromboembólica, la movilización temprana, el control del dolor y el manejo de las náuseas son componentes estándar de la atención postoperatoria. El tiempo de reincorporación a la vida laboral y social varía según el tipo de cirugía, las exigencias físicas del trabajo y el ritmo de recuperación individual, y se personaliza mediante el seguimiento médico.
Los resultados tras la revisión varían significativamente según la cirugía primaria del paciente, el tipo de revisión, las comorbilidades y la adherencia a largo plazo. Una conversación realista sobre las expectativas es clave para el encuadre adecuado de la percepción del tratamiento.
Expectativas de Pérdida de Peso
En la literatura, los valores promedio de EWL tras la revisión se sitúan generalmente en el rango del 50–60 %, mientras que en la cirugía primaria este valor se describe con frecuencia entre el 60–70 % [3][4]. A los 2 años de seguimiento de la revisión sleeve-a-bypass se ha descrito una pérdida adicional aproximada del 15–25 % del peso corporal total (TBWL). La pérdida adicional puede ser más marcada en revisiones con un componente malabsortivo dominante, como el SADI-S y el cruce duodenal. Los resultados individuales varían según el IMC inicial, el perfil genético-metabólico, la adherencia y las comorbilidades.
Control de Comorbilidades
Las tasas de remisión de la diabetes tipo 2 tras la revisión son próximas a las de la cirugía primaria; en la literatura también se describen valores algo inferiores. Los datos a largo plazo del ensayo STAMPEDE reflejan el efecto duradero de la cirugía metabólica en el control de la diabetes [5]. Tras la revisión sleeve-a-bypass se describe una mejoría significativa de los síntomas de ERGE, con tasas que pueden superar el 80 % en la literatura. También se esperan mejorías en la apnea del sueño, la hipertensión y la dislipidemia, si bien estas varían según la respuesta biológica individual.
Calidad de Vida
Las escalas de calidad de vida (como BAROS e IWQOL-Lite) documentan mejorías significativas tras la revisión. Desde una perspectiva psicológica, la revisión puede reforzar en algunos pacientes la percepción de control sobre la conducta alimentaria. La sostenibilidad de este efecto está directamente vinculada a la continuidad del seguimiento multidisciplinario a largo plazo.
La cirugía de revisión conlleva un riesgo algo mayor que la cirugía primaria en determinadas categorías. Una conversación clara, numérica e individualizada sobre estos riesgos es esencial para fundamentar adecuadamente el consentimiento informado y las expectativas.
Riesgo de fuga: El riesgo de fuga anastomótica o de línea de grapado tras la revisión es aproximadamente 2 veces mayor que en la cirugía primaria y se sitúa entre el 3–5 % en la literatura (1–2 % en la cirugía primaria). En centros de alto volumen se describen tasas más bajas.
Sangrado: El riesgo de sangrado intraoperatorio y postoperatorio aumenta ligeramente debido a la adhesiólisis y a la fragilidad tisular.
Adherencias y obstrucción intestinal: Las adherencias derivadas de cirugías previas generan dificultad quirúrgica y pueden incrementar el riesgo a largo plazo de obstrucción.
Estenosis anastomótica: Puede desarrollarse especialmente a nivel de la anastomosis gastroyeyunal y se maneja mediante dilatación endoscópica.
Malnutrición: Tras la distalización o el SADI-S aumenta el riesgo de déficit de proteínas, vitaminas liposolubles y oligoelementos; se requieren suplementación de por vida y seguimiento regular.
Necesidad de reversión: Es un desenlace poco frecuente pero posible; aparece en casos de malnutrición avanzada, dumping incontrolable o complicaciones quirúrgicas graves.
Mortalidad: La tasa de mortalidad es algo superior a la de la cirugía primaria; no obstante, en la literatura se describe por debajo del 0,5 % en centros experimentados.
Riesgos psicosociales: La percepción de fracaso repetido, los estados depresivos, la desvinculación del seguimiento a largo plazo y el debilitamiento de las redes de apoyo son riesgos que deben abordarse de manera clínicamente planificada.
El seguimiento a largo plazo tras la revisión es tan determinante como la propia cirugía. El marco de seguimiento y estilo de vida se compone habitualmente de los siguientes elementos:
Frecuencia de controles: Controles multidisciplinarios a los 3, 6 y 12 meses durante el primer año; posteriormente, seguimiento anual. Se programan consultas adicionales ante sospecha de cambios anatómicos o metabólicos.
Monitorización de micronutrientes: Vitamina B12, hierro, ferritina, folato, vitamina D, calcio, zinc, cobre y —en procedimientos malabsortivos— vitaminas A, E y K se vigilan de forma regular. La suplementación de vitaminas y minerales se mantiene de por vida en la mayoría de los pacientes. Cuando la absorción oral de B12 es insuficiente, pueden emplearse comprimidos sublinguales o formulaciones inyectables.
Objetivo proteico: Una ingesta diaria de 80–100 g de proteína es uno de los objetivos críticos para preservar la masa muscular y favorecer la cicatrización. Se recomiendan fuentes proteicas de alta biodisponibilidad: pollo, pescado, huevos, lácteos y legumbres.
Normas nutricionales: Evitar las bebidas carbonatadas, no combinar líquidos y sólidos en la misma comida, porciones pequeñas con masticación lenta y la inclusión de verduras, frutas y frutos secos en la alimentación diaria son recomendaciones centrales.
Apoyo conductual: La psicoterapia de la conducta alimentaria, las técnicas cognitivo-conductuales y los grupos de apoyo consolidan el éxito a largo plazo.
Protocolo de ejercicio: La resistencia cardiovascular combinada con el entrenamiento de fuerza es un componente fundamental para preservar la masa muscular y mantener la tasa metabólica.
Tratamiento médico concomitante: En pacientes seleccionados, los fármacos para la obesidad —como los agonistas del receptor de GLP-1— pueden considerarse una herramienta adicional en el manejo de la recuperación del peso tras la cirugía. La decisión se toma siempre en función del cuadro clínico individual.
El Prof. Asoc. Dr. Hasan Abuoğlu ejerce la cirugía general en Estambul desde hace más de 25 años. En el ámbito de la cirugía bariátrica y metabólica, es miembro de la Sociedad Turca de Cirugía Bariátrica y Metabólica (TBMCD) y de la IFSO [6]. El eje de su práctica clínica es el trabajo en equipo multidisciplinario: un proceso de evaluación que integra endocrinología, dietista-nutricionista con experiencia en cirugía bariátrica, psicólogo clínico y equipo quirúrgico.
El principio fundamental que adopta en las decisiones de revisión es que la revisión nunca se precipita y que la cirugía no se plantea hasta que se hayan agotado de forma sistemática las opciones médicas, conductuales y nutricionales. La primera cirugía de cada paciente no se evalúa desde una perspectiva de juicio, sino como parte del recorrido del paciente. La prioridad en la comunicación con el paciente es establecer expectativas realistas, compartir de forma comprensible el cuadro anatómico y metabólico y trazar conjuntamente una hoja de ruta. El seguimiento a largo plazo se concibe no como un simple calendario, sino como la continuidad de la relación médico-paciente.
Aviso: En todo procedimiento quirúrgico o intervencionista, los resultados pueden variar de una persona a otra. Se recomienda obtener una valoración detallada de su médico antes del procedimiento. Este contenido tiene únicamente carácter informativo y no sustituye al diagnóstico médico, al tratamiento ni a la consulta médica. La evaluación y el plan de tratamiento personalizados solo pueden establecerse tras una consulta médica.
[1] IFSO (International Federation for the Surgery of Obesity and Metabolic Disorders). Global Registry Report 2023. — https://www.ifso.com/ifso-registry/
[2] Eisenberg D, Shikora SA, Aarts E, et al. 2022 ASMBS and IFSO: Indications for Metabolic and Bariatric Surgery. SOARD, 2022. — https://www.soard.org/
[3] Mahawar KK, Graham Y, Carr WRJ, et al. Revisional Roux-en-Y Gastric Bypass and Sleeve Gastrectomy: A Systematic Review of Comparative Outcomes with Respective Primary Procedures. — https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/
[4] Felsenreich DM, Langer FB, Bichler C, et al. Sleeve Gastrectomy: Long-Term Outcomes and Revisional Procedures. Obesity Surgery. — https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/
[5] Schauer PR, Bhatt DL, Kirwan JP, et al. Bariatric Surgery versus Intensive Medical Therapy for Diabetes — 5-Year Outcomes (STAMPEDE). NEJM, 2017. — https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMoa1600869
[6] Sociedad Turca de Cirugía Bariátrica y Metabólica (TBMCD). — https://www.tbmcd.org.tr/