El balón gástrico ingerible es un dispositivo médico en forma de cápsula que se ingiere por vía oral, se llena con 550 mL de agua destilada en el estómago y permanece allí durante aproximadamente 16 semanas para favorecer la sensación de saciedad; al final de este período, se desinfla por sí solo y se elimina de forma natural a través del tracto digestivo, sin requerir endoscopia ni anestesia en ninguna fase. Internacionalmente se conoce como Allurion Balloon (anteriormente Elipse Balloon). Pertenece a la familia de balones intragástricos, pero su característica distintiva es que tanto la colocación como la retirada ocurren sin intervención endoscópica. El paciente ingiere la cápsula con un vaso de agua; el balón se infla a través de un catéter delgado conectado, y al finalizar el período de tratamiento, el balón se desinfla por sí mismo y se elimina de forma natural a través del intestino delgado y grueso.
Clínicamente, el balón ingerible se posiciona como una herramienta de tratamiento reversible y de corta duración para adultos con un IMC entre 27 y 40 kg/m² que presentan obesidad leve a moderada y que, o bien rechazan la cirugía bariátrica, o no son candidatos para ella. Según datos internacionales multicéntricos, la pérdida de peso corporal total promedio (TBWL) a las 16 semanas se sitúa en torno al 10-13%, con una pérdida del exceso de peso (EWL) del 40-50%; no obstante, estas cifras corresponden a promedios reportados en amplias cohortes de pacientes y los resultados individuales varían [3]. La guía conjunta publicada en 2022 por la ASMBS (American Society for Metabolic and Bariatric Surgery) y la IFSO (International Federation for the Surgery of Obesity and Metabolic Disorders) incluye los balones intragástricos dentro del marco más amplio del manejo médico de la obesidad [2]. La población objetivo está compuesta por personas que no han logrado resultados sostenibles mediante dieta y ejercicio a largo plazo, que prefieren evitar la intervención quirúrgica, que están motivadas para modificar su estilo de vida y que se muestran abiertas a un seguimiento multidisciplinar estructurado. El balón no es una solución independiente: es un complemento mecánico y hormonal dentro de un proceso de tratamiento estructurado.
El balón gástrico ingerible es un dispositivo médico elaborado con una membrana polimérica, diseñado como una cápsula que contiene 550 mL de agua destilada y una traza de azul de metileno (un marcador de seguridad que permite detectar la desinflación temprana mediante el cambio de color en la orina). Una vez inflado en el estómago, el balón ocupa una parte significativa del volumen gástrico durante aproximadamente 16 semanas, generando saciedad precoz. Al finalizar el período de tratamiento, una válvula de liberación automática se abre, el líquido interno se drena y la membrana desinflada se elimina naturalmente mediante peristaltismo. Por diseño, el dispositivo actúa a través de tres mecanismos: un estímulo mecánico de saciedad, un modulador hormonal del apetito y una herramienta de retroalimentación conductual, todos los cuales contribuyen al proceso de pérdida de peso.
Diferencias con el Balón Gástrico Endoscópico Clásico
El balón ingerible suele confundirse con los balones intragástricos de generaciones anteriores (balones endoscópicos de silicona, llenos de líquido o aire). Cuatro distinciones clínicas clave los separan:
Sin endoscopia para la colocación. El paciente ingiere la cápsula con agua y el dispositivo llega al estómago por vía natural.
Sin anestesia ni sedación. Los balones endoscópicos clásicos suelen colocarse y retirarse bajo sedación; el procedimiento del balón ingerible se realiza con el paciente completamente despierto y ambulatorio.
Sin hospitalización. El procedimiento se completa en 20-30 minutos en la clínica y el paciente vuelve a su vida diaria el mismo día.
Sin segunda endoscopia para la retirada. El balón se desinfla por sí solo hacia la semana 16 y se elimina de forma natural a través del intestino.
Además, el tiempo de permanencia intragástrica difiere: los balones endoscópicos clásicos suelen permanecer entre 6 y 12 meses según el tipo, mientras que el balón ingerible permanece 16 semanas. Ambas opciones no son intercambiables; la decisión clínica depende del perfil del paciente, la preferencia individual y el rango de pérdida de peso objetivo.
Efectos Anatómicos y Fisiológicos
Una vez inflado, el balón ocupa principalmente el fondo y el cuerpo del estómago, llenando aproximadamente el 60% del volumen gástrico. Esto activa tres mecanismos fisiológicos. Primero, se estimulan los receptores mecánicos de distensión, produciendo saciedad precoz. Segundo, se retrasa el vaciamiento gástrico, prolongando la sensación de plenitud después de las comidas. Tercero, se suprime la secreción de grelina (la hormona del hambre) del fondo gástrico, reduciendo directamente el apetito. En conjunto, estos efectos muestran que el balón intragástrico no es simplemente un relleno mecánico, sino también una intervención fisiológica medible [4].
El Ciclo de 16 Semanas
Un ciclo estructurado y predecible favorece directamente la adherencia del paciente. El transcurso de 16 semanas se desarrolla de la siguiente manera:
Día 0: Se ingiere la cápsula, se confirma la posición y se infla el balón con 550 mL de agua destilada.
Semanas 1-2: Fase de adaptación; los síntomas transitorios como náuseas, calambres y reflujo se manejan con medicación.
Semanas 2-14: Fase activa de pérdida de peso; el protocolo nutricional, el plan de actividad física y el seguimiento conductual son determinantes en este período.
Semanas 15-16: El balón comienza a desinflarse a través de su válvula unidireccional.
Semanas 16-17: El balón desinflado atraviesa el intestino delgado y grueso mediante peristaltismo y se elimina naturalmente.
El procedimiento del balón gástrico ingerible consta de cinco pasos estandarizados.
Paso 1 — Evaluación Previa
Se realiza una evaluación médica integral antes del procedimiento. Se solicitan hemograma basal, glucemia en ayunas, HbA1c, perfil lipídico, pruebas de función hepática y renal y pruebas de función tiroidea. Si el paciente presenta quejas gastrointestinales significativas (reflujo crónico, dolor epigástrico o sospecha de cirugía gástrica previa), puede programarse una endoscopia digestiva alta; no obstante, la endoscopia rutinaria no es obligatoria. Las consultas con un dietista y un psicólogo clínico son componentes estructurados para evaluar los patrones de conducta alimentaria y la motivación. En esta etapa se completan el análisis de composición corporal (impedancia bioeléctrica), el IMC, el perímetro abdominal y la caracterización de las comorbilidades metabólicas.
Paso 2 — Ingesta de la Cápsula
En la clínica, en ayunas y en posición sentada, el paciente ingiere la cápsula con un vaso de agua. Un catéter delgado y flexible conectado a la cápsula se extiende externamente a través del esófago. La confirmación de la posición de la cápsula en el estómago se realiza mediante fluoroscopia (imagen radiográfica de baja dosis) o verificación de presión/posición. En algunos pacientes, la ingesta de la cápsula puede requerir un breve período de adaptación; las dimensiones del dispositivo son comparables a las de una cápsula vitamínica estándar. No se aplica sedación durante la ingesta: el paciente permanece completamente consciente y comunicativo.
Paso 3 — Inflado del Balón
Una vez confirmada la posición, se administran 550 mL de agua destilada a través del catéter para inflar el balón. Se añade a este líquido una cantidad mínima de azul de metileno; en caso de desinflación temprana, un cambio de color de la orina (azul/verde) proporciona una alerta clínica precoz. Una vez alcanzado el volumen objetivo, el catéter se retira suavemente; la válvula unidireccional del balón se sella automáticamente. El inflado dura unos minutos y el tiempo total del procedimiento en la clínica es de aproximadamente 20-30 minutos.
Paso 4 — Alta
Tras el procedimiento, el paciente es observado durante 20-30 minutos; se controlan los signos vitales, las náuseas precoces y cualquier molestia. Si no surgen incidencias, el paciente es dado de alta el mismo día. No se requiere hospitalización ni estancia nocturna. El tiempo total en la clínica, incluyendo preparación y observación, promedia 60-90 minutos. Antes del alta se entrega una guía escrita que cubre el período de adaptación de 48-72 horas, la medicación, la ingesta de líquidos y la transición dietética.
Paso 5 — Las Primeras 48-72 Horas (Adaptación)
La respuesta del estómago al nuevo estímulo mecánico puede producir náuseas, vómitos intermitentes, calambres abdominales y reflujo leve. Se trata de una reacción de adaptación esperada. El protocolo estándar incluye una triple pauta farmacológica: un antiemético (para las náuseas), un inhibidor de la bomba de protones o IBP (para el control del ácido gástrico y el reflujo) y un antiespasmódico (para los calambres). Aproximadamente el 80-90% de los pacientes refieren una mejoría significativa de los síntomas entre los 3 y 5 días.
El balón gástrico ingerible no está indicado para todas las personas con sobrepeso; está destinado a un perfil clínico específico. El perfil de candidato adecuado incluye:
Personas con IMC entre 27 y 40 kg/m² (obesidad leve a moderada)
Pacientes que rechazan el tratamiento quirúrgico de la obesidad o que no son candidatos quirúrgicos
Pacientes que no han respondido adecuadamente a la farmacoterapia médica o que prefieren no comprometerse con medicación a largo plazo
Personas motivadas y abiertas a la modificación del estilo de vida (nutrición, ejercicio, seguimiento conductual)
Pacientes que aceptan el apoyo multidisciplinar (médico, dietista, psicólogo) como parte del proceso
En casos seleccionados, el balón puede considerarse como opción puente antes de la cirugía bariátrica; no es la indicación principal, pero está reconocida en la literatura
Contraindicaciones
Situaciones en las que el balón ingerible no debe utilizarse:
Embarazo o lactancia
Antecedentes de cirugía gástrica o esofágica previa
Hernia hiatal de gran tamaño (> 5 cm)
Úlcera péptica activa o gastritis erosiva
Enfermedad por reflujo gastroesofágico grave (esofagitis de Los Angeles grado C o D)
Coagulopatía conocida o necesidad de terapia anticoagulante
Antecedentes de trastornos de la conducta alimentaria (bulimia nerviosa, trastorno por atracón)
Cuadro psiquiátrico inestable
Uso crónico de corticoides o AINE en dosis elevadas
Alergia conocida al material o contenido del balón
Insuficiencia hepática, renal o cardíaca grave
Autoevaluación
Las personas que respondan afirmativamente a tres o más de las siguientes preguntas pueden considerar la consulta con un especialista en cirugía bariátrica y metabólica:
¿Su IMC se encuentra entre 27 y 40 kg/m²?
¿No ha logrado resultados sostenidos con dieta y ejercicio durante los últimos 6 meses o más?
¿Prefiere evitar el tratamiento quirúrgico de la obesidad o no es candidato a él?
¿Está realmente preparado para modificar su estilo de vida?
¿Está abierto a recibir apoyo de un dietista y un psicólogo durante todo el proceso?
Esta autoevaluación no es una herramienta diagnóstica; sirve únicamente como guía preliminar para una consulta especializada.
El balón gástrico ingerible es una herramienta. Los resultados dependen de la combinación de una nutrición adecuada, actividad física estructurada y modificación conductual. La presencia física del balón facilita la saciedad, pero el manejo sostenido del peso solo es posible mediante un cambio de hábitos a largo plazo.
Semanas 1-2 (Adaptación)
Durante esta fase, el estómago se adapta al nuevo estímulo mecánico. La alimentación sigue una progresión gradual: líquidos claros (agua, infusiones sin azúcar, caldos claros) → líquidos completos (yogur bebible sin azúcar, bebidas a base de proteínas) → alimentos en puré. El objetivo diario de líquidos es 1,5-2 litros, tomados en pequeños sorbos. El objetivo proteico durante la adaptación se sitúa en torno a 60 gramos al día. Las bebidas carbonatadas, el alcohol y la cafeína pueden no tolerarse bien en esta fase.
Semanas 3-14 (Fase Activa)
Es la fase activa de pérdida de peso. Se implementa un plan de tres comidas principales y dos colaciones. La proteína se prioriza con un objetivo de 80 gramos al día (pescado, aves, huevos, requesón, legumbres, yogur). Se minimizan los azúcares simples, las harinas refinadas, los alimentos de alto índice glucémico y los ultraprocesados. La ingesta de líquidos se distribuye 30 minutos antes o 30 minutos después de las comidas. Se recomiendan al menos 150 minutos semanales de actividad aeróbica de intensidad moderada y 2 días de ejercicios de resistencia. El seguimiento con el dietista suele programarse cada 2-4 semanas.
Semanas 15-16 (Desinflación y Eliminación del Balón)
Es la fase en la que el balón comienza a liberar su contenido a través de la válvula. Pueden observarse calambres abdominales leves, náuseas transitorias y un tinte azul o verdoso en la orina. El cambio de color urinario es consecuencia del paso del azul de metileno a la circulación sistémica y es la señal esperada de la desinflación programada. No obstante, si este cambio de color aparece antes de la semana 16, debe sospecharse desinflación temprana y buscar evaluación médica con prontitud.
La Fase de Sostenibilidad Post-Balón
Los primeros 6 meses tras la eliminación del balón son una ventana crítica para consolidar los cambios conductuales. Se recomienda un programa de seguimiento estructurado de 12 meses, que incluye visitas mensuales con el dietista, evaluación médica cada 3 meses y apoyo psicológico según se requiera. La literatura sugiere que la consistencia del cambio conductual durante esta fase post-balón determina directamente el mantenimiento del peso a los 12 meses [4].
Los resultados varían de manera significativa entre individuos; las cifras siguientes representan promedios de amplias cohortes de pacientes y no constituyen una garantía de resultados individuales.
Datos de Pérdida de Peso
Los datos de estudios multicéntricos internacionales y metaanálisis delinean el siguiente perfil [3][4]:
Pérdida media de peso corporal total (TBWL) a las 16 semanas: 10-13%
Pérdida media del exceso de peso (EWL): 40-50%
Reducción media del IMC: 3,5-5 puntos
Subgrupo con la respuesta más marcada reportada: pacientes con IMC entre 30 y 35
Estos resultados se correlacionan directamente con la motivación del paciente, la adherencia dietética, la consistencia del ejercicio y la intensidad del seguimiento multidisciplinar.
Efectos Metabólicos
Los estudios clínicos a las 16 semanas han reportado reducciones medias de HbA1c de 0,5-1,0 puntos, descensos significativos en colesterol total y triglicéridos, mejoras leves pero estadísticamente significativas en la presión arterial y reducciones en las transaminasas hepáticas (ALT, AST) [4]. También se han documentado mejoras confirmadas por imagen en los hallazgos de enfermedad de hígado graso no alcohólico (NAFLD). En pacientes con diabetes tipo 2, el balón puede apoyar el control glucémico pero, por sí solo, no induce remisión de la diabetes.
Mantenimiento del Peso
La literatura indica que una parte del peso perdido durante la fase del balón puede mantenerse a los 12 meses; no obstante, la tasa de mantenimiento se correlaciona directamente con la continuidad de los hábitos alimentarios, la actividad física semanal y el seguimiento conductual continuo [3]. Los pacientes que continúan participando en el programa estructurado post-balón demuestran tasas de mantenimiento superiores.
Como en toda intervención procedimental, el balón gástrico ingerible tiene un perfil de riesgo definido. La mayoría son transitorios y manejables; una minoría son poco frecuentes pero clínicamente importantes.
Comunes y Transitorios (Primera Semana)
Náuseas y vómitos: observados en aproximadamente el 30-40% de los pacientes; suelen resolverse en 3-7 días con terapia antiemética
Calambres abdominales y malestar: 20-30%
Reflujo gastroesofágico y ardor: 15-20%; responden bien al tratamiento con IBP
Halitosis: frecuencia variable
Pérdida transitoria del apetito y fatiga
Estos hallazgos representan reacciones de adaptación manejables y pueden abordarse sin retirar el balón.
A Medio Plazo
Reflujo y regurgitación intermitentes
Estreñimiento (secundario al aumento de la ingesta proteica y al menor volumen alimentario)
Malestar epigástrico intermitente
Episodios tardíos de náuseas (a menudo secundarios a errores dietéticos)
Raros pero Importantes
Desinflación temprana: desinflado antes de la semana 16; se detecta por el cambio de color en la orina (azul/verde). Se requiere evaluación médica inmediata
Migración y obstrucción del balón: muy raro; un balón desinflado puede alojarse en el intestino, potencialmente requiriendo intervención endoscópica o quirúrgica
Úlcera y erosión gástrica: pueden desarrollarse con contacto mucoso prolongado y mala adherencia a la medicación
Esofagitis: en pacientes con reflujo grave o resistente al tratamiento
Pancreatitis aguda: muy rara; puede relacionarse con la posición del balón
Aspiración: asociada con episodios graves de vómito cuando no se manejan adecuadamente
Controles y Seguimiento
El programa de seguimiento estándar incluye consultas clínicas en las semanas 1, 4, 8, 12 y 16. En cada visita se evalúan el peso, el perímetro abdominal, la composición corporal, la carga sintomática y la adherencia dietética. Se organizan consultas con endocrinología, gastroenterología y psicología según esté clínicamente indicado.
No existe una única opción de tratamiento universalmente apropiada en el manejo de la obesidad. El IMC del paciente, las comorbilidades, la elegibilidad quirúrgica, la motivación y las preferencias de estilo de vida conforman la decisión. Las comparaciones siguientes se ofrecen como orientación general; las decisiones terapéuticas individualizadas deben tomarse tras la evaluación médica.
Balón Ingerible vs. Balón Endoscópico Clásico
Los balones intragástricos endoscópicos clásicos se colocan bajo sedación con guía endoscópica y suelen permanecer en el estómago entre 6 y 12 meses según el tipo; se requiere un segundo procedimiento endoscópico para su retirada. El balón ingerible no requiere ni endoscopia ni anestesia, permanece 16 semanas y se autoelimina. En circunstancias en las que se desea evitar la sedación y la endoscopia, o cuando la recuperación el mismo día es prioritaria, el balón ingerible ofrece ventajas prácticas. Los balones clásicos, por su parte, ofrecen una mayor duración intragástrica y, en pacientes seleccionados, mayor flexibilidad mediante distintos tipos de balón (llenos de líquido o de aire). Los resultados medios de pérdida de peso reportados se encuentran en rangos comparables para ambos métodos [4].
Balón Ingerible vs. Gastrectomía en Manga (Sleeve)
La gastrectomía en manga es un tratamiento quirúrgico de la obesidad en el que se retira permanentemente aproximadamente el 75-80% del estómago. La pérdida de peso esperada alcanza el 25-30% de TBWL, con resultados duraderos. El balón ingerible es no quirúrgico, reversible, de corta duración y produce una pérdida de peso inferior en comparación con la gastrectomía en manga. La guía ASMBS/IFSO 2022 vigente recomienda la valoración quirúrgica a partir de un IMC de 35, haya o no una enfermedad asociada; en pacientes con IMC de 40 o superior, o con comorbilidades metabólicas significativas (diabetes tipo 2 no controlada, apnea obstructiva del sueño grave), el tratamiento quirúrgico suele ser la opción más apropiada [2].
Balón Ingerible vs. Medicamentos Basados en GLP-1 (Semaglutida, Tirzepatida)
Los agonistas del receptor GLP-1 y los agentes duales GLP-1/GIP son fármacos administrados por vía subcutánea que reducen el apetito y modulan la sensibilidad a la insulina. El uso sostenido puede producir una pérdida de peso significativa, pero la recuperación de peso es frecuente tras la interrupción. El balón ingerible representa una intervención única de 16 semanas. En determinados escenarios clínicos, puede considerarse el uso secuencial o combinado del balón y los fármacos basados en GLP-1; esta decisión se individualiza según la evaluación del especialista y el perfil metabólico del paciente. Ambos enfoques no son competidores, sino herramientas con distintos roles en distintas indicaciones.
El Prof. Asoc. Dr. Hasan Abuoğlu es cirujano general y especialista en cirugía bariátrica y metabólica que ejerce en Estambul, con más de 25 años de experiencia clínica. Es miembro de la Sociedad Turca de Cirugía Bariátrica y Metabólica (TBMCD) y de la Federación Internacional para la Cirugía de la Obesidad y Trastornos Metabólicos (IFSO). Su enfoque clínico se basa en la premisa de que la obesidad no es un problema aislado que se aborda con una sola intervención, sino una condición crónica con componentes metabólicos, conductuales y ambientales.
Las proyecciones prácticas de este enfoque incluyen:
Un modelo de centro en el que se evalúan conjuntamente las opciones de tratamiento quirúrgicas y no quirúrgicas de la obesidad
Estructura de equipo multidisciplinar: cirujano, endocrinología, dietista, psicólogo clínico
Seguimiento estructurado de 16 semanas para el proceso del balón ingerible: visitas médicas en las semanas 1, 4, 8, 12 y 16; sesiones regulares con el dietista; apoyo psicológico según se requiera
Programa de apoyo conductual post-balón de 6 meses
Cribado riguroso de contraindicaciones durante la evaluación previa y manejo realista de las expectativas del paciente
El proceso del balón gástrico ingerible no es una aplicación de dispositivo; es un proceso de cambio de conducta. Esta comprensión es central en el enfoque clínico.
Aviso: Los resultados de cualquier procedimiento quirúrgico o intervencional pueden variar de una persona a otra. Se recomienda obtener una opinión detallada de su médico antes del procedimiento. Este contenido tiene únicamente fines informativos y no sustituye el diagnóstico médico, el tratamiento ni la evaluación del profesional sanitario. Una evaluación y un plan de tratamiento personalizados solo pueden realizarse tras la evaluación médica.
[1] IFSO Global Registry Report 2023, International Federation for the Surgery of Obesity and Metabolic Disorders — https://www.ifso.com/ifso-registry/
[2] Eisenberg D, Shikora SA, Aarts E, et al. 2022 ASMBS and IFSO Indications for Metabolic and Bariatric Surgery. SOARD, 2022;18(12):1345-1356 — https://www.soard.org/
[3] Ienca R, Al Jarallah M, Caballero A, et al. The Procedureless Elipse Gastric Balloon Program: Multicenter Experience in 1770 Consecutive Patients. Obesity Surgery, 2020 — https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/
[4] Singh S, de Moura DTH, Khan A, et al. Intragastric balloon versus endoscopic sleeve gastroplasty for the treatment of obesity: a systematic review and meta-analysis. Clinical Endoscopy, 2021 — https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/
[5] Sociedad Turca de Cirugía Bariátrica y Metabólica (TBMCD) — https://www.tbmcd.org.tr/
[6] Reglamento sobre Actividades de Promoción e Información en los Servicios de Salud, 12 de noviembre de 2025, Gaceta Oficial N.º 33075 — https://www.resmigazete.gov.tr/